18/7/07

LA LOCURA NO EXISTE

La locura no existe. La locura es un dolor, que parece, que no se puede curar. Como heridas que no dejan de sangrar. Existen los fracasos, los valores mal aprendidos.

Pero como hacer una "vida perfecta", si vivimos en una vida antinatural. Es "normal" no estar bien, porque nada está bien.

Más que locura, se debería de llamar dolor o no aceptación. ¿De dónde viene la locura o el dolor? El dolor nace de expectativas a cumplir, expectativas que ahogan, asfixian, relaciones humanas mal planteadas, necesidades afectivas no cubiertas, frustraciones acumuladas. Sentimientos que no hemos podido transformar. Puede ser un exceso de sensibilidad, partiendo de que haya una sensibilidad normal.

La “locura” es una palabra inventada para lo que no se entiende, que juega con la “normalidad”. Este concepto parte del exterior, de un sistema socio-político. Este sistema autodestructivo, que se basa en la desigualdad, la humillación, la explotación sexual, la especulación, la represión, la precariedad, la jerarquía, ... osa a plantear dentro de la medicina la ¿salud mental? Y nos habla de enfermedades mentales.

Un término peyorativo, marginal, separatista, lleno de discriminación e incomprensión.

No queremos aceptar la realidad, puede ser un síntoma de locura-dolor...

Miedo a sentir y decirlo y ser juzgado, puede ser un síntoma de locura-dolor...

Miedo a no “curarte”, a no encajar, a no ser aceptada, puede ser un síntoma de locura-dolor...

Muchas veces la locura, no sería tan locura, si no existiera el concepto.

Porque vivimos, sentimos el placer y dolor, lo bueno y lo malo, la culpa, llorar y reír, somos todo...

Todas vivimos excesos de alegría o tristeza, nuestro mundo cambia, el concepto de equilibrio y desequilibrio, no es compatible dentro de un sistema competitivo.

Miedo a dejar de percibir la realidad como se espera que la percibamos, pero esta realidad es dura, triste, sin valores...

¿Controlarte? Nos quieren controladas, controlados. Asumir la “enfermedad”... las pastillas... El remedio del sistema es peor que la supuesta enfermedad. No es un trabajo de pastillas, sino de personas. Reconocernos.

Comprensión, escuchar a las personas...

Por qué no hacemos centros de sanación para todo el mundo, no sólo para las clases privilegiadas que se los pueden pagar, en las playas, en los montes, donde hacer curas de sueño, descansar, donde poder entender nuestros pensamientos negativos, exponer qué nos provocan y ver las alternativas que tenemos. Enseñar a desaprender lo aprendido.

Un sistema que no tolera a las personas y sus sentimientos, es el único loco. El ansia de poder si que vuelve loco, ellos sí que están locos, que nos roban, que nos callan, que nos matan por dinero, por poder, su poder.

Por eso, no podemos, ni queremos ser “buenas” madres, hijas, esposas... NO EXISTE LA PERFECCIÓN EN UN MUNDO IMPERFERCTO.


Extraído de la revista: "Mujeres Preokupando", 7. tenerife 2007